El bilingüismo como forma de vida

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”

Ludwig Wittgenstein

 

El bilingüismo como forma de vida

Obtener la cualidad de “Bilingüe” es, en definitiva, una tarea ardua. Claramente el bilingüismo, como meta, no es un objetivo que se cumpla de manera simple y es que, quizá, uno de los puntos más importantes del bilingüismo no sea el resultado sino el proceso; como el cantautor uruguayo Jorge Drexler diría en una de sus canciones hay que “amar la trama más que el desenlace”.

***

El aprendizaje de una lengua es un proceso de aprehensión cultural que conlleva un compromiso de apertura, de sensibilización, de empatía y, además, un esfuerzo cognitivo que puede representar significativos beneficios en distintos ámbitos de nuestra vida. Una persona que hable dos o más idiomas posee la ventaja a transitar por el mundo con menos barreras, con menos obstáculos; con más confianza, más plenitud y más felicidad. Es por eso que una de las razones principales para aprender un idioma –aunque sea a nivel de “sobrevivencia”- es viajar. Son muchos los mundos que están a nuestro alrededor, a cortas y largas distancias acortadas con las opciones que nuestro momento histórico nos ofrece. Ahora, cada rincón del planeta puede ser una nueva versión de nuestra casa. En muchos de estos lugares, la comunicación se basa en un idioma que desconocemos ¿Cómo discurrir por ese nuevo mundo de manera ensimismada y reconocer una parte mínima de una experiencia que puede ser total, edificante e inigualable? Comidas, bebidas, vestimentas, accesorios, personas, relaciones, experiencias y más…, están ahí para potencializarse a través de nuestra mirada externa que los redefine y los engrandece. Los aprendizajes alrededor del idioma son una llave a nuevos y maravillosos mundos que nos permiten tener más conciencia de nuestro lugar en La Tierra y que nos permiten tener más conciencia de nuestra propia cultura.

***

El mundo ha vivido, desde épocas ancestrales, dinámicas de carácter global; esta globalidad, natural, consiente y necesaria, se ha visto modificada por sistemas de producción enfocados hacia una globalización impuesta y agresiva. Se han globalizado productos, marcas, sistemas políticos, manifestaciones culturales, dinámicas de interacción… y con ellos, el ser humano. Este funcionamiento ha hecho desaparecer múltiples fronteras y cada vez las diferentes latitudes se alejan de patrones de pensamiento que anhelaban –como si fuera posible- expresiones culturales “exclusivas” y “puras”; hoy, afortunadamente, las sociedades occidentalizadas son expresiones más diversas, más ricas y más interculturales. En esta interacción constante la gente vuelve a estar en el centro de atención y, las personas con conocimientos sobre otros territorios y con aptitudes bilingües pueden optar, con mayor seguridad, a puestos de trabajo que requieren, no solo conocimiento en su área de desarrollo profesional, sino formas empáticas de comunicación que incluyan sensibilidad cultural para poder ayudar, profesionalmente, a personas en estado de vulnerabilidad. Especialistas en salud, psicología, trabajo social, educación y derecho, por ejemplo, han visto cómo sus nichos laborales se han ido adaptando a las necesidades de sociedades lingüística y culturalmente diversas. El camino al bilingüismo es una llave que abre oportunidades para crecer como profesionales con ética.

***

Por otro lado, los acercamientos al bilingüismo representan una manera de poner a trabajar nuestro cerebro de manera especial. Los lenguajes no son solo formas de comunicación, son maneras de nombrar el mundo y representar realidades. El lenguaje tiene la capacidad de revelar u ocultar ideologías y un celebro que tenga la opción de manejas dos herramientas lingüísticas trabajará de manera más efectiva porque, la aprehensión de una segunda lengua es un tipo de entrenamiento que ejercita el potencial de nuestro subvalorado cerebro. El bilingüismo mejora considerablemente la atención, la memoria y la capacidad receptiva del cerebro. Las personas que hablan dos o más idiomas son consideradas “multi-tareas”; esto significa que, además de procesar varias tareas al mismo tiempo, les permite seleccionar la informar relevante. Parece ser que, manejar dos idiomas significa manejar dos representaciones de una misma realidad y esto es, no sòlo un constante reto, sino un estímulo para que el cerebro cree una especie de “reserva cognitiva”. Además, estudios a través de los años han sugerido, cada vez con más sustento, que la capacidad de hablar dos idiomas puede retrasar la aparición del Alzheimer y la demencia.

***

De esta manera, concluimos que, si bien el camino al bilingüismo no es “simple”, el proceso de aprender un nuevo idioma puede convertirse en un estímulo personal y social que mejore nuestra percepción del mundo como dimensión absoluta y relativa, nuestro paradigma profesional en una carrera que no solo sea una práctica profesionalizada sino una conexión humana y que además, represente un bienestar para nuestro celebro y la actividad que manejar dos realidades representa.